Es conocido que en el cielo no se casan ni se dan en casamiento. Pero San Pedro quedó sorprendido cuando a su despacho ubicado en el cielo llegó una pareja con deseos de casarse. San Pedro intenta por todos los medios hacer que desistan de su idea pero aquella pareja está tan enamorada que San Pedro les aclara que será difícil encontrar una cura en el cielo.
Se tardan cien años en encontrarlo, (parece que allí son escasos) pero finalmente lo encuentran y la pareja contrae nupcias en el cielo.
Pasan los años y la pareja acude nuevamente a la oficina de San Pedro porque no pueden vivir juntos, se odian, se tratan mal y quieren separarse. Así que San Pedro les aclara:
-A ver querida parejita. Entiendan: si nos costó cien años encontrar un cura aquí en el cielo, créanlo, ¡Encontrar un abogado nos va a costar un siglo!
La maratón de los viejitos
El hogar geriátrico organiza una maratón entre los ancianos del lugar. Las calles se llenan de gente para ver a los abuelitos correr. Hasta la emisora local transmite la carrera geriátrica de los abuelos que tienen que dar la vuelta a la manzana.
El locutor narra el final de la carrera:
-Ahí viene encabezando la carrera el anciano de 97 años seguido de la abuelita de 83 que ya casi lo alcanza!
Finalmente el anciano de 97 años cruza la meta, rompe la cinta y levanta con sus últimas fuerzas los brazos. El narrador de la emisora dice:
-¡Y el ganador es el abuelito de la pañoleta roja amarrada al cuello!
El comentarista le corrige:
-¡No! ¡No es una pañoleta roja! ¡esa es la lengua!






