Le debía mucho dinero al acaudalado del pueblo a quien, como garantía le había firmado una letra. Aquel día corrió con el infortunio de encontrárselo en la calle. Obviamente este le increpa:
-¡Oiga! ¿Qué hubo de la letra?
El descarado deudor responde:
-Ahí, ¡mejorándola a punta de planas!
Amigos ladrones
La esposa le comenta a su marido:
-¡Qué ladrones los Gonzalez!
-¿Por qué dices eso mujer?
-Imagínate, ¡el otro día en el asado se robaron los cubiertos que nos habíamos robado del hotel!






