Bastante afanado llegó el hombre a la cabina de sonido del estadio que estaba atiborrado de hinchas -Señor!- le imploro al encargado del sonido general del estadio:
-¡Es que perdí a mi esposa en medio de la multitud! ¡Por favor! ¡Présteme el micrófono para que ella me oiga a través de los alto parlantes del estadio!
Al ver la desesperación del atribulado marido el ingeniero de sonido accede para que este solitario marido le hable a su esposa a través de los altavoces que amplifican la voz a los cincuenta mil hinchas presentes. El hombre toma el micrófono y canta:
-¡LIBREEE!! ¡COMO EL SOL CUANDO AMANECE YO SOY LIBREEE!!
Cómo respaldar una deuda con una letra
Le debía mucho dinero al acaudalado del pueblo a quien, como garantía le había firmado una letra. Aquel día corrió con el infortunio de encontrárselo en la calle. Obviamente este le increpa:
-¡Oiga! ¿Qué hubo de la letra?
El descarado deudor responde:
-Ahí, ¡mejorándola a punta de planas!







