El camionero estaba muy enamorado de una muchacha del pueblo que por más que había intentado conquistar aún no había logrado hacerla su novia. Aquella noche la recogió a la salida del pueblo y conforme avanzaron por la carretera él empezó a insistirle en que aceptara su propuesta romántica. La chica estuvo renuente al comienzo del recorrido pero la capacidad de convencimiento del tipo hace que finalmente ella acceda a ser su novia. Obviamente lo primero que el novio pide es un beso. La chica le responde:
-Bueno un beso, pero aquí en la cabina no que todo mundo nos ve.
-Pues si no es aquí en la cabina nos tocará debajo del camión.
-Pues vámonos debajo del camión y allá me das el primer besito.
Se bajan del camión se meten debajo, allí el camionero no solo le da uno, sino mucho besos. La muchacha se emociona y le dice:
-!Ay yo no sabía que eras así de amoroso! ¡Ya estoy viendo las estrellas!
A lo que el conductor dice asustado:
-¡Bruta! ¡Me robaron el camión!
El pesebre…
La suegra no para de llamar insistentemente al yerno, lo busca por todas partes hasta que finalmente el hombre decide contestar la llamada:
-¿Qué pasa suegra?
-Tú, ¿Es que no piensas venir en noche buena?
-¡Uy suegra! ¡Pero no sabía que me tenía tanto aprecio! ¿Por qué tanto afán de que esté allí compartiendo con ustedes?
-¡Porque a mi me gusta tener el pesebre completo y necesito que esté el burro!






