Todos los días el niño Benito entraba a preguntar:
-¿Señor? ¿tiene cigarrillos de colores?
A lo que el tendero amablemente respondía con una negativa. Fue tanta la insistencia del niño durante semanas, que el tendero un día decide pintar cigarrillos de todos los colores: rosados, verdes, azules y hasta magentas tenía en la colección. Aquel día Benito entró a la tienda a hacer la misma pregunta:
-¿Señor? ¿tiene cigarrillos de colores?
El tendero contesta:
-¡Si niño! hay verdes, rojos amarillos. ¡De todos lo colores! ¿De cuál color quiere llevar?
-¡Quiero llevar unos blancos!
Certero…
-Oye, ¿Como te fue en el campeonato con arco para disléxicos?
-Fui certero.
-¿Ganaste?
-No. ¡certero! ¡entre el gesundo y el tuarco!






