Un escritor de libros conocido por su mala reputación le dice a su sincero amigo:
-Estoy atorado en el quinto acto, no sé como matar al protagonista.
-Fácil. ¡Léele los cuatro anteriores actos y lo matas de aburrimiento!
Certero…
-Oye, ¿Como te fue en el campeonato con arco para disléxicos?
-Fui certero.
-¿Ganaste?
-No. ¡certero! ¡entre el gesundo y el tuarco!





