-Amigo, dame tu nombre.
-GayoTapao
-¿Tienes alguna virtud?
-No.
-¡Ah! ¡eres modesto!
-No soy GayoTapao.
-Ok. Te llamaremos pronto.
-¡Que no! ¡Que me llamen GayoTapao!
Gracias pastor…
Decía GayoTapao:
-Tengo que agradecerle al pastor porque el otro día me dijo: «gayoTapao, escríbele unas cartas a las personas que odias y luego quémalas». Ya las quemé… ¡Pero ahora no sé qué hacer con las cartas!





