Se murió una tía del bobo Tanainas. Están citados todos los deudos para que asistan a la sala de velación. Para su sorpresa cuando abren la puerta se encuentran que el bobo tiene el cadáver de la tía embadurnado de crema. Con un enorme tarro no para de untarle por todas parte del cuerpo grandes cantidades de crema, así que le preguntan aterrados:
-¡Tanainas! ¿Qué estás haciendo?
-¡Cumpliendo la última voluntad de la tía!
-¿Cumpliendo la última voluntad de la tía? ¿Y cuál era?
-Que al morir la «cremaran».
El cobro post mortem
Están en el entierro de su amigo. Los tres amigos están compungidos por el dolor que esto les suscita. El primero siente que debe pagar la deuda que en vida tenía con el finado así que saca un billete de veinte mil pesos y lo deposita dentro del ataúd junto a la mano del cadáver. El segundo de los amigos al ver lo mismo siente un sentimiento parecido así que decide tomar un billete de cincuenta mil pesos y ponerlo dentro de la caja mortuoria al lado de la mano de su amigo muerto. El tercero, que era el más vivo del grupo dice:
-Yo también voy a pagarle la deuda que tenía con mi amigo. Le debía treinta miel pesos.
Pero en vez de poner billetes saca un cheque que hace por cien mil pesos, retira los setenta mil que sus amigos han puesto antes y pone entre las manos del muerto el cheque por cien mil. Los amigos se admiran de la viveza del hombre pero no pueden hacer nada.
A los pocos días el hombre sufrió un infarto al enterarse que el cheque había sido cobrado.
Es que el dueño de la funeraria era un paisa.






