El padre moribundo, agonizando en la cama, entre sollozos le dice a su hijo:
-Todo lo que ves, querido hijo, ¡un día será tuyo!
-Pero papá ¡esos son los papeles de la hipoteca!
-Lo siento hijo, ¡esto es Colombia!
¿Saliendo o llegando?
-¿Aló?
-¿Por qué te demoras en llegar?
-Tranquilo hermano que ya voy llegando.
-¡Como que ya viene llegando si lo estoy llamando al teléfono fijo de la casa!
-¡Ah! ¡Entonces ya voy saliendo!





