Están en el entierro de su amigo. Los tres amigos están compungidos por el dolor que esto les suscita. El primero siente que debe pagar la deuda que en vida tenía con el finado así que saca un billete de veinte mil pesos y lo deposita dentro del ataúd junto a la mano del cadáver. El segundo de los amigos al ver lo mismo siente un sentimiento parecido así que decide tomar un billete de cincuenta mil pesos y ponerlo dentro de la caja mortuoria al lado de la mano de su amigo muerto. El tercero, que era el más vivo del grupo dice:
-Yo también voy a pagarle la deuda que tenía con mi amigo. Le debía treinta miel pesos.
Pero en vez de poner billetes saca un cheque que hace por cien mil pesos, retira los setenta mil que sus amigos han puesto antes y pone entre las manos del muerto el cheque por cien mil. Los amigos se admiran de la viveza del hombre pero no pueden hacer nada.
A los pocos días el hombre sufrió un infarto al enterarse que el cheque había sido cobrado.
Es que el dueño de la funeraria era un paisa.
Chiste del camionero
El camionero estaba muy enamorado de una muchacha del pueblo que por más que había intentado conquistar aún no había logrado hacerla su novia. Aquella noche la recogió a la salida del pueblo y conforme avanzaron por la carretera él empezó a insistirle en que aceptara su propuesta romántica. La chica estuvo renuente al comienzo del recorrido pero la capacidad de convencimiento del tipo hace que finalmente ella acceda a ser su novia. Obviamente lo primero que el novio pide es un beso. La chica le responde:
-Bueno un beso, pero aquí en la cabina no que todo mundo nos ve.
-Pues si no es aquí en la cabina nos tocará debajo del camión.
-Pues vámonos debajo del camión y allá me das el primer besito.
Se bajan del camión se meten debajo, allí el camionero no solo le da uno, sino mucho besos. La muchacha se emociona y le dice:
-!Ay yo no sabía que eras así de amoroso! ¡Ya estoy viendo las estrellas!
A lo que el conductor dice asustado:
-¡Bruta! ¡Me robaron el camión!






