La lora no paraba de gritarle «calvo» al feo dueño que era bastante escaso de pelo. Un día, cansado de su insolencia el hombre le advierte a la lora que si sigue con sus amañados gritos la va a someter a un terrible castigo. La lora ignora la advertencia y sigue gritándole «Calvo!» Así que el tipo no aguanta más, toma a la lora por el cuello y de la tira dentro del inodoro y cierra la tapa. Minutos después deber salir a la calle por lo cual olvida que la lora ha quedado allí. A las dos horas entra a la casa bastante apurado el tipo que corre hasta el baño, se baja los pantalones y se sienta en el inodoro sin recordar que allí se encuentra la castigada lora. El animal apenas ve aquello le grita al hombre:
-Oy calvo! te mandaste a hacer la raya por la mitad!
Cómo debemos calentarnos
-¿Tanainas, qué hace al lado de la estufa?
-¡Me dijeron que me hiciera al lado de la estufa para calentarme! ¡Pero no logro calentarme!
-Tanainas, ¡Pero tiene que prenderla!








