La señora grita desesperada en un restaurante afamado de la ciudad:
-¿Hay algún médico presente?
-¡Yo soy médico! ¡Pero forense!
-¡Mi marido se muere!
-¡Y en un momento sabremos de qué!
¡Escógeme a mí!
Tras el cristal en donde el bobo Tanainas no para de brincar en medio de los otros cuatro hombres:
—¡A mí! ¡A mí! ¡Elígeme a mí!
El Policía le dice a la secretaria que espera el veredicto de la víctima:
—¿Alguien le ha explicado al número 4 lo que es una rueda de reconocimiento?






