Dos «amigas» que se saludan solo por hipocresía y que no descuidan oportunidad para lanzarse indirectas en cada conversación se encuentran:
-¡Hola querida! ¿Cómo estás?
-¡Bien mi amor! ¡muy bien! ¡acabo de llegar de Londres!
Al escuchar aquellO la interlocutora siente morirse de envidia, piensa por un momento y le dice:
-¿Londres? ¡Oye qué bien! Y cuéntame, ¿son muy difíciles de fregar los pisos por allá?
¡Escógeme a mí!
Tras el cristal en donde el bobo Tanainas no para de brincar en medio de los otros cuatro hombres:
—¡A mí! ¡A mí! ¡Elígeme a mí!
El Policía le dice a la secretaria que espera el veredicto de la víctima:
—¿Alguien le ha explicado al número 4 lo que es una rueda de reconocimiento?





