Dos «amigas» que se saludan solo por hipocresía y que no descuidan oportunidad para lanzarse indirectas en cada conversación se encuentran:
-¡Hola querida! ¿Cómo estás?
-¡Bien mi amor! ¡muy bien! ¡acabo de llegar de Londres!
Al escuchar aquellO la interlocutora siente morirse de envidia, piensa por un momento y le dice:
-¿Londres? ¡Oye qué bien! Y cuéntame, ¿son muy difíciles de fregar los pisos por allá?
Buena declaración de amor
Pablo Remalas para declarársele a la chica le dice:
-Creo que los lugares en los que he estado y los caminos que he seguido durante mi vida me han estado llevando hacia ti.
La muchacha contesta:
-¿ Ah si Pablo? ¡Pues da la vuelta!






