Muy hambriento el hombre le recrimina a la mujer luego de haber comido lo que esta tenía sobre la estufa:
-Mija, ¡Ese mondongo que cocinaste hoy no sabía a nada!
-¡Te comiste los chupos (mamilas) del bebé que los puse a hervir!
El pesebre…
La suegra no para de llamar insistentemente al yerno, lo busca por todas partes hasta que finalmente el hombre decide contestar la llamada:
-¿Qué pasa suegra?
-Tú, ¿Es que no piensas venir en noche buena?
-¡Uy suegra! ¡Pero no sabía que me tenía tanto aprecio! ¿Por qué tanto afán de que esté allí compartiendo con ustedes?
-¡Porque a mi me gusta tener el pesebre completo y necesito que esté el burro!






