Muy hambriento el hombre le recrimina a la mujer luego de haber comido lo que esta tenía sobre la estufa:
-Mija, ¡Ese mondongo que cocinaste hoy no sabía a nada!
-¡Te comiste los chupos (mamilas) del bebé que los puse a hervir!
Forense…
La señora grita desesperada en un restaurante afamado de la ciudad:
-¿Hay algún médico presente?
-¡Yo soy médico! ¡Pero forense!
-¡Mi marido se muere!
-¡Y en un momento sabremos de qué!





