La señora algo entrada en años va en el autobús. Timbra para bajarse pero el conductor parece no oírla así que sigue derecho. La mujer se enoja y le dice:
-!Oiga, ¿Me va a llevar a su casa o qué?
A lo que contesta tranquilo el conductor:
-No señora, ¡No la puedo llevar a mi casa pues allí no coleccionamos antigüedades!
Realidad…
Mi mente dice: «Cartagena»,
Mi cuerpo pide: «Santa Marta,
La billetera me dice: «¡Sal al patio y échate agua con la manguera!»





